En NexoGos, queremos ayudaros a ti y a tu peludo a prevenir y superar los problemas de conducta que puedan surgir a lo largo de su vida

¿Hay algo que está dificultando vuestra convivencia?

Cada conducta tiene un motivo. Antes de intentar corregirla, buscamos comprender qué la provoca y qué necesita vuestro perro para poder comportarse de otra manera.

 

Miedos y inseguridad

Cuando el miedo limita sus paseos, relaciones o vida cotidiana. Diseñamos un proceso progresivo adaptado a su ritmo

Problemas de convivencia

Conflictos entre perros, protección de recursos, dificultades con visitas o situaciones concretas dentro de casa.

Conductas difíciles de gestionar

Excitabilidad, impulsividad, frustración, destrozos, vocalizaciones u otras conductas que están afectando al día a día.

Reactividad

Ladridos, tirones o respuestas intensas ante perros, personas u otros estímulos. Trabajamos la causa y enseñamos al perro nuevas estrategias de gestión.

Excitabilidad

Os proporcionamos planes personalizados para reducir las desagradables conductas excitativas de tu mascota y canalizarlas de forma correcta.

Soledad y autonomía

Si tu perro ladra, llora, destruye, se inquieta o tiene dificultades cuando se queda solo, evaluamos qué está ocurriendo y trabajamos de forma progresiva para aumentar su seguridad y autonomía.

Cómo trabajamos

En NexoGos no trabajamos únicamente sobre la conducta que resulta problemática. Antes de intervenir buscamos comprender qué la está provocando, en qué contexto aparece, qué función puede estar cumpliendo y qué factores están influyendo en que se mantenga.

Cada perro aprende, siente y responde de forma diferente. Por eso, el punto de partida es siempre una valoración individual del caso. Analizamos su historia, rutinas, experiencias previas, entorno, estado emocional, relación con la familia y situaciones desencadenantes. Cuando existen indicios de que un problema de salud puede estar influyendo en la conducta, recomendamos realizar la correspondiente valoración veterinaria.

Evaluamos antes de intervenir

Una misma conducta puede tener orígenes muy distintos.

Un perro que ladra puede hacerlo por miedo, frustración, excitación, inseguridad o aprendizaje. Un perro que tira de la correa puede necesitar trabajar habilidades de paseo, pero también puede estar demasiado activado por el entorno.

Identificar estas diferencias nos permite diseñar una intervención adecuada en lugar de aplicar soluciones generales.

Trabajamos sobre la causa, no solo sobre el síntoma

Nuestro objetivo no es simplemente conseguir que una conducta desaparezca.

Buscamos comprender qué necesita cambiar para que el perro pueda responder de otra manera. Para ello podemos trabajar aspectos como la gestión emocional, el autocontrol, la comunicación, las habilidades sociales, la tolerancia a la frustración, la autonomía o determinados aprendizajes.

Siempre enseñando conductas alternativas que el perro pueda comprender y utilizar en situaciones reales.

Aprendizaje claro y progresivo

Utilizamos principios de aprendizaje aplicados de forma práctica y adaptada a cada individuo.

Dividimos los ejercicios en pequeños pasos, ajustamos el nivel de dificultad y trabajamos respetando la capacidad del perro para aprender en cada situación.

Controlar factores como la distancia, la intensidad del estímulo o el nivel de activación permite trabajar por debajo del umbral de reacción siempre que sea posible, favoreciendo un aprendizaje más estable.

Gestión también es educación

No todo consiste en entrenar.

En muchos casos, modificar temporalmente determinadas situaciones evita que el perro siga practicando una conducta problemática mientras desarrollamos nuevas habilidades, distancias adecuadas, cambios en las rutinas, organización del entorno o prevención de determinados desencadenantes pueden formar parte del proceso.

Gestionar correctamente una situación no significa evitar el problema, sino crear las condiciones necesarias para poder trabajarlo.

El tutor forma parte del proceso

Una parte fundamental de nuestro trabajo consiste en enseñar a la familia a comprender mejor a su perro.

Aprender a identificar señales corporales, anticipar situaciones difíciles, reforzar correctamente una conducta o saber cuándo aumentar o reducir la dificultad permite que el trabajo continúe mucho más allá de una sesión.

Nuestro objetivo es proporcionar herramientas que puedan integrarse de forma realista en el día a día.

Un plan diferente para cada perro

No existen protocolos idénticos para todos los casos.

Después de la valoración establecemos objetivos concretos y progresivos, proponemos ejercicios y pautas de manejo y vamos ajustando el plan según la evolución observada.

El progreso no siempre es lineal. Por eso evaluamos los cambios durante el proceso y modificamos la intervención cuando es necesario.

Nuestro objetivo

No buscamos un perro que simplemente obedezca.

Buscamos que comprenda qué esperamos de él, que disponga de mejores herramientas para afrontar su entorno y que su familia pueda comunicarse y convivir con él de una forma más clara y segura.

Comprender. Enseñar. Acompañar.

Porque una buena educación no consiste únicamente en cambiar conductas, sino en construir las condiciones para que puedan aparecer otras mejores.

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