¿Quién dijo que un cachorro era fácil?
La llegada de un cachorro cambia la casa por completo. Nos llena de amor, ilusión y momentos increíbles, pero también puede convertirse en un verdadero caos.
De repente aparecen mordiscos, pipís donde no toca, noches movidas, energía desbordada y muchas dudas sobre si lo estamos haciendo bien.
Y es normal. Tu cachorro está descubriendo el mundo, pero tú también estás aprendiendo a convivir con él.
Los primeros meses importan mucho
Durante esta etapa el cachorro empieza a construir muchas de las bases que necesitará de adulto.
Aprende cómo relacionarse con su entorno, cómo comunicarse, qué experiencias son seguras, cómo gestionar pequeñas frustraciones y qué puede esperar de su familia.
Por eso no buscamos que aprenda muchas cosas deprisa. Buscamos que aprenda bien, a su ritmo y con experiencias adecuadas para su edad.
No todo es enseñar “sentado”
La educación de un cachorro va mucho más allá de enseñar órdenes, también es aprender a descansar, tolerar esperas, explorar con seguridad, relacionarse correctamente, aceptar manipulaciones, quedarse solo de forma progresiva y desenvolverse cada vez mejor en situaciones cotidianas.
Queremos construir habilidades que realmente le sirvan en su vida.
¿Qué podemos trabajar juntos?
Según las necesidades de cada cachorro y cada familia podemos trabajar:
- Adaptación al nuevo hogar.
- Pipís y rutinas de higiene.
- Mordisqueo de manos, ropa y objetos.
- Juego y regulación de la activación.
- Descanso y momentos de calma.
- Primeros paseos.
- Uso de correa.
- Llamada y atención.
- Quedarse solo progresivamente.
- Manipulación, cepillado y cuidados.
- Tolerancia progresiva a frustraciones.
- Socialización con perros, personas y diferentes entornos.
- Normas y convivencia en casa.
Socializar no es saludar a todos los perros
Una buena socialización no consiste en presentar al cachorro a todo lo que se cruza por delante, también es aprender que puede ver otro perro sin necesidad de acercarse, caminar por una calle concurrida, escuchar un ruido nuevo, entrar en una cafetería o conocer diferentes superficies y entornos sin sentirse desbordado.
Buscamos experiencias adecuadas, progresivas y de calidad, respetando siempre el ritmo del cachorro.
¿Esto es normal o debería trabajarlo?
Durante los primeros meses aparecen muchas conductas que pueden generar preocupación y algunas conviene observar, gestionar o empezar a trabajar de forma temprana.
Te ayudamos a distinguir qué forma parte del desarrollo normal de un cachorro, qué podemos gestionar simplemente con cambios en el día a día y qué conviene empezar a trabajar cuanto antes.
Te acompañamos también a ti
Trabajar con un cachorro no consiste únicamente en enseñarle a él, queremos que tú aprendas a interpretar su comportamiento, entender sus necesidades y saber cómo actuar cuando aparezcan nuevas situaciones, porque seguramente tendrás preguntas que hoy todavía ni siquiera sabes que vas a tener y nuestro objetivo es que poco a poco ganes seguridad y criterio para acompañarlo durante su crecimiento.
Crecer sin prisas, pero con buenas bases
No buscamos un cachorro perfecto. Habrá días mejores y peores. Habrá cosas que aprenderá muy rápido y otras que necesitarán tiempo pero lo importante es construir una base sólida sobre la que seguir creciendo.
Un cachorro que aprende a desenvolverse en el mundo, una familia que sabe acompañarlo y una relación que se construye desde el principio.
¿Acaba de llegar un cachorro a casa?
Cuéntanos vuestro caso y te ayudaremos a empezar esta etapa con unas buenas bases.